¡Vaya lujo de jornadas hemos podido disfrutar los días 12 y 13 de junio!
La tarde del viernes comenzó con una fantástica sesión teórica sobre polillas, o mejor dicho, heteróceros. Sandra, Inés, Diego, Paco y Gon, del Grupo de Seguimiento de Biodiversidad de la UCM, fueron pasando por diferentes aspectos de la historia natural de estos curiosos insectos, sus amenazas y métodos de estudio. La charla, espectacular, se llevó a cabo en el exterior, a la sombra… un lujo.
Después cenamos bajo la pérgola exterior. Al lado de ella montamos la trampa de luz ultravioleta y a esperar. Pasamos casi cinco horas absortos con la diversidad de mariposas nocturnas que habitan La Chanta. Algunas viejas conocidas, muchas otras nuevas para nosotros. No es de extrañar… hay más de 4000 especies en la península.
Al día siguiente fué Eduardo Morano el encargado de animar la primera hora de la mañana con la enorme diversidad de arañas que encontramos en nuestro país. Tan interesante como divertido, la verdad. Y tras él, Tomás, que mezcló hábilmente ortópteros con filosofía para enseñarnos a identificar las especies de grillos y saltamontes de La Chanta.
A media mañana, y con una temperatura mucho menos calurosa de los esperado, salimos del aula para ver in situ lo que en pantalla habíamos estado aprendiendo. ¡Antes de dar diez pasos ya comenzamos a encontrar arañas y pequeños saltamontes!. Aprendimos a hacer barridos con la manga por la vegetación, lo que nos mostró el mundo de artrópodos que habitan la vegetación del suelo y los arbustos. Entre búsqueda y barrido, Javi nos enseñó a muestrear garrapatas con un artilugio que llama manta y recogió un buen puñado para identificarlas y analizarlas. A muchas personas les parecerá poco interesante, o incluso peor, pero cuando me di cuenta estaba arrastrando la manta como un poseso.
La mañana terminó y nos fuimos a casa con una sonrisilla en la cara, agradecidos por los que La Chanta nos muestra y por los amigos que nos lo enseñan.
